Me siento estafada, insegura e indignada porque todo el esfuerzo de la generación de nuestros abuelos y de nuestros padres, incluso el nuestro, parece que no ha servido para dejar una mejor herencia a nuestros hijos.

Vemos cada día noticias sobre la malversación de fondos públicos, de ayuda a los bancos con dinero público, de miles de famílias que están en la calle por no poder hacer frente a sus hipotecas, de más de seis millones de parados en todo el país, etcétera.

Y ¿qué hacen nuestros representantes políticos? Mentir sin que pase absolutamente nada. Están todos en la calle y no se les piden responsabilidades, no tienen ética y tampoco tienen ninguna vergüenza.

Me gustaría llegar a pensar que me puedo sentir orgullosa de pertenecer a este país, pero hoy por hoy siento vergüenza ajena de ver la corrupción que hay y que parezca ser un mal endémico que llevamos arrastrando desde hace muchos años.