En el año 2012, y en plena crisis económica, el Gobierno subió el IVA de las peluquerías del 8 al 21% como un artículo de lujo aunque la mayoría no lo aplicamos sobre nuestros clientes. Ahora, y ante la crisis del coronavirus, el mismo Gobierno decidió permitir que las peluquerías abrieran como una primera necesidad pero con un IVA de lujo, aunque luego rectificó. Lo más grave habría sido que nos hubiera resultado imposible mantener las distancias de seguridad entre profesionales y clientes bajo riesgo de contagio mutuo.

Ante todo el contexto actual, nuestra peluquería ya había decidido antes de la rectificación del gobierno que mantendría el local cerrado para no potenciar el contagio a nuestros clientes, familiares y vecinos. Seguro que tendremos muchas pérdidas y costará mucho trabajo recuperarnos, pero nuestra conciencia social y personal hace que nos quedemos en casa. Cabe recordar que durante el 2013 este sector cayó un 8%, provocando el cierre de miles de locales. Claro está que somos un extenso sector a quien quizás no deseen ayudar, pero sí mantener un IVA del 21%.