Desde que acabé la carrera de Magisterio y me especialicé en Educación Física he sido una maestra muy activa en el mundo laboral. Cuando los recortes en educación comenzaron a ser férreos, me fui directa a la cola de las oficinas de desempleo. Por este motivo, desde que me sumergí en el apasionante mundo de la política, estando de nuevo activa como docente, decidí tener siempre muy presente que las decisiones que se toman desde las instituciones afectan directamente a la vida de las personas.

Ahora hace 4 años que comencé mi labor como política en el Ayuntamiento de Parets. Por aquellos días muchos me deseaban suerte de una manera un tanto peculiar: “Mucha suerte Casandra, a ver cuánto duras” o una de mis favoritas, “¡anda! ¿te presentas a alcaldesa? te irá genial, pero eso es muy complicado, seguro que te cansas pronto”, como si mi apuesta por ser alcaldesa fuera un capricho inservible. Con el paso de los años he podido comprobar que este tipo de comentarios vienen dados por personas que tienen asumido que los cargos de responsabilidad son espacios destinados para hombres y, cuando llega una mujer, en cierto modo, se descolocan. Supongo que por eso me trataron como a una intrusa en un mundo de hombres.

Hoy no quiero culpar a nadie, quiero reflexionar. Faltan referentes femeninas en la política y en otros muchos ámbitos. En las aulas, las niñas ven grandes políticos, científicos, ingenieros, hombres astronautas… y esto también le sucede a los niños, lo que ayuda más bien poco a hacerles ver que una mujer puede aportar a la sociedad lo mismo que un hombre. Y por eso es responsabilidad de todas, pero también de todos, dar pasos hacia una igualdad real. Afortunadamente cada vez somos más las mujeres que nos empoderamos, que decidimos dar un paso al frente y ocupar lugares tradicionalmente pensados para hombres y convertirlos en lugares pensados para personas.

Yo soy Casandra García, soy mujer, soy madre y soy, actualmente, la única candidata de Parets a ocupar la alcaldía del municipio. Solo una formación en Parets ha apostado por una mujer para este cargo. Quiero ser alcaldesa porque las mujeres podemos tomar decisiones, podemos gobernar y gestionar una institución. Quiero ser alcaldesa porque quiero un pueblo más justo, más igualitario, más sostenible, más participativo, y sí, podemos hacerlo desde una mirada feminista.

El sacrificio que conlleva para las mujeres llegar a puestos de responsabilidad, como lo es ser alcaldesa, es abrumador, pero merece la pena, aunque solo sea por el ejemplo que le estoy dando a mi hija, y a mi hijo, y a mi alumnado. Por todo ello, hoy escribo estas palabras para apoyar al feminismo, a su lucha, a las mujeres que pelean por conseguir sus objetivos, para decir que Parets puede tener una alcaldesa mujer, madre, joven y responsable, porque el hecho de que el sexo masculino sea diferente al femenino no lo hace superior, y porque yo ni renuncio ni renunciaré a ser lo que soy: una madre, una política, una maestra, una mujer más entre tantas valientes.