Las coaliciones de Podemos pasan de 14 escaños en Galicia a ninguno. En Euskadi, de 10 a 6. Y esperad a las elecciones catalanas. No es una derrota menor, es un descalabro.

Dirán que somos nacionalistas y que es por eso. Pero en las elecciones generales de 2016, la izquierda solamente ganó en Cataluña y País Vasco.

Podemos fue el partido más votado únicamente en todo el País Vasco, Tarragona y Barcelona (en Lleida y Girona ganó ERC), ¡de todo el Estado! ¿Qué ha hecho Podemos con ese capital?

Muchos llevamos años vaticinando el fracaso de Podemos como fuerza de cambio por dos motivos:

Primero, porque como izquierda españolista se ha negado a entender la realidad de lo que nos está ocurriendo a las otras naciones. Negándonos apoyo institucional y mirando para otro lado cuando el estado español nos está pasando por encima como una apisonadora, en País Vasco o en Cataluña por haber suspendido la DUI para encontrar un diálogo. Llamándonos “nacionalismos periféricos” (Garzón), “violentos” (Echenique), diciendo que las y los presos políticos “les pillan lejos” (Errejón), que sí fueran catalanes no votarían el 1-O (Iglesias) y pasando de puntillas por todos los abusos e injusticia del enemigo que estamos sufriendo.

Y segundo (aunque está absolutamente relacionado) porque ha entrado a formar parte del Sistema desde el reformismo y, consecuentemente:

– Ha votado contra investigar al Rey dos veces

– Ha votado contra publicar la hoja de un torturador

– Ha dudado si investigar el terrorismo de Estado (GAL)

– Ha callado ante la Ley Mordaza

– Ha callado ante la Reforma laboral

La excusa es que su plan teórico es cambiar las cosas desde dentro: el Reformismo.

Pero la realidad que conocemos desde las otras naciones no castellanas del estado español es que eso es imposible si se defiende la legitimidad de la españolidad hegemónica sobre el conjunto de los pueblos del Estado y se les niega su voluntad.

No puedes hacer tu pretendida reforma en España sin aceptar que existe una represión brutal ejercida desde Madrid contra un tercio de la población a través de cárcel, exilio, deportaciones, montajes policiales, ahogo de competencias y dinero y cientos de acusaciones a funcionarios, alcaldes y ciudadanos para evitar que la gente vote… y luego pretender que esa gente te vote a ti.