El indiscriminado “cierre usted mañana su restaurante” merece una reflexión más seria.

Por un lado, habría que explicar las medidas. ¿Por qué las medidas adoptadas para restringir o cerrar los bares y restaurantes son distintas en las diferentes zonas de España? ¿No sería lógico adoptar un patrón común y objetivo ante las restricciones?

¿Por qué las medidas adoptadas para restringir o cerrar bares y restaurantes son distintas en los diferentes países de Europa o del mundo? ¿No sería lógico armonizar? ¿Para qué es la CEE? ¿Desarrollo de políticas comunes?

¿Puede echarse el candado de un día para otro a toda la actividad económica de un sector? ¿Es legítimo el derecho a impedir la actividad económica sin unos criterios objetivos y a su vez adoptados por la comunidad? Y, en caso de ser así, ¿no debería argumentarse con datos objetivos?

¿Está demostrado que la hostelería sea un vehículo especialmente nefasto en la propagación de la Covid-19?

¿Está demostrado que la hostelería sea un vehículo especialmente nefasto en la propagación de la Covid-19, por encima de otras ofertas comerciales? Si hay información que lo avale, muéstrese. Y si no, genérese.

¿Es lo mismo una terraza que un local interior sin ventilar? Frente a la radicalidad de las medidas de cierre… ¿no debería haber una gradación de las limitaciones en función de las condiciones básicas del local?

Por otro lado, antes de decidir, habría que estudiar las consecuencias para evaluar también cómo hacerles frente…

¿A cuántos negocios (directa o indirectamente) afecta el cierre? ¿Podrán resistir? Restaurantes, bares, proveedores… Muchos, muchísimos.

¿A cuántos trabajadores y empresarios afecta? Autónomos, empresarios y trabajadores… Muchos, muchísimos.

Medidas como la tomada por la administración catalana requieren más explicaciones y más respuestas.

El desarrollo de una actividad económica no puede limitarse arbitrariamente.