La palabra náuseas puede tener diferentes significados.

Según el diccionario, en una primera acepción, es un malestar físico acompañado de ganas de vomitar. Un segundo significado es repugnancia física o moral que se siente contra algo.

Una tercera acepción sería aquella que describe el estado de ánimo de la inmensa mayoría de la ciudadanía. Sería así: malestar físico y psicológico que sufre el ciudadano honrado al verse en el paro, desahuciado, reducido su salario o limitada su asistencia sanitaria. Todo ello, unido a una repugnancia hacia los políticos corruptos y los especuladores.

En esta situación de malestar, cuando el mareo es insoportable, el honrado ciudadano sólo desea vomitar sobre aquellos especuladores y corruptos que lo han llevado a esta situación. En nuestro caso, el tratamiento médico debe empezar por actuar con rapidez y sin reparos sobre los causantes del malestar, mediante una acción rápida y decidida de la justicia.

Porque la mujer del César además de honrada debe parecerlo y para recobrar la confianza es preciso el cese de aquellos cargos públicos imputados, sean del partido que sean.

En un estado democrático, ante el mareo generalizado y una crisis económica y social sin precedentes, es preciso recuperar la serenidad para hallar el norte perdido.

Para ello previamente se debe recobrar la autoestima moral, que no se podrá recuperar si aquellos que provocan las náuseas siguen mareándonos.

Per Joan Maria Raudà / Lector