Quiero expresar mi solidaridad y total apoyo a la concejala de participación y convivencia de la ciudad de Badalona, señora Fátima Taleb, que fue víctima de insultos y agresiones islamófobas.

Fui concejal del Partido Popular de un pueblo de Sevilla. Pero lamentablemente tuve que abandonar el partido por la fuerte presencia islamófoba que se respiraba en un sector importante de él, afines a los postulados más radicales de la extrema derecha. Como musulmana y llevando el pañuelo padecí en los últimos tiempos de mi militancia situaciones que herían mis convicciones no solo religiosas, sino también humanas. No obstante, a nivel personal mantengo unas relaciones entrañables con los compañeros que tuve y con los vecinos sevillanos de ese pueblo extraordinario.

Hay ideologías radicales y extremistas que no respetan los principios elementales de los derechos humanos, y son no solo dañinas sino carroñeras: están esperando el momento oportuno –crisis económica y de valores, atentados, guerras, emigración, etc– para atacar a su presa. Se distinguen fundamentalmente en su fanatismo y el odio que desprenden al otro, al diferente. Para esto se requiere que haya individuos dispuestos a concretizar esta ideología de extrema derecha y lanzar en momentos delicados y difíciles proclamas con discursos fuertemente populistas, racistas y xenófobos, incitando al odio y sacando las más bajas pasiones que pueda tener el ser humano.

Esto que le ocurre a la concejal Fátima Taleb, al igual que a otros muchos, es por ser musulmana. Son los frutos amargos que ha sembrado el hoy responsable del PP en Cataluña, Xavier García Albiol, elegido alcalde en 2011 en Badalona gracias a un discurso populista, racista, xenófobo y excluyente que caló principalmente en el semillero de los hijos de antiguos emigrantes andaluces y extremeños. Hay que recordar que tanto a estos inmigrantes como a él –Albiol es originario de una aldea de Almería, Andalucía– también en Cataluña se les ha denominado, despectivamente, con la palabra “charnegos”. De Albiol destaco solo estas perlas islamófobas y racistas: “una religión que en su versión más radical es capaz de matar no puede tener el mismo trato que el resto de creencias”, “o aceptan nuestros valores o que se vuelvan por donde han venido”, “los inmigrantes irregulares no deben estar cómodos en Badalona”, etcétera. Lo verdaderamente grave para la convivencia es que