Se acerca el verano y, tristemente, como cada año la situación de abandono de animales en nuestro país se agrava.

Hace días que empezamos a ver de nuevo las campañas de concienciación contra el abandono animal, y este año además debemos añadirle una peculiaridad que hace que la situación pueda ser más compleja aún. Y es que la pandemia del Covid-19 nos ha llevado a tener que estar encerrados en casa durante más de un año y también nos obligó a cambiar nuestros hábitos.

Y si bien, ciertamente, hay que destacar que la pandemia nos ha sumido en una crisis económica, social y sanitaria sin precedentes, hay algunas cosas que también han sido positivas y nos han hecho mejorar, como por ejemplo optar por medios de transporte más sostenibles como la bicicleta o el patinete, el uso de las nuevas tecnologías para acortar distancias y, según los últimos datos, también con el inicio del confinamiento hubo un incremento en las adopciones de animales de compañía.

El aislamiento social, sumado al confinamiento, ha hecho que algunas personas se plantearan la adopción de mascotas para que les hiciera más llevadera esta situación, pero ahora que la pandemia parece que empieza a revertir, la situación personal de cada uno de nosotros cambia. Tenemos ganas de salir, viajar, relacionarnos y volver a hacer todas aquellas cosas que durante este pasado año hemos tenido que dejar en el olvido.

Con la desescalada llegó el abandono masivo de animales, y es que para algunos resulta una incomodidad a la hora de hacer sus planes de cara a las vacaciones.

Badalona no ha demostrado ningún interés por trabajar políticas de bienestar animal

A finales de mayo se publicaban unos datos desgarradores: en España se abandonan alrededor de 138.000 mascotas cada año. Si nos centramos en Badalona, sólo en el primer trimestre del año el Centro de acogida de Animales del Barcelonès Nord ha acogido unos 50 animales abandonados pertenecientes a Badalona y un total de 90 del Barcelonès Nord.

Tal y como explicaba al principio, los datos son espeluznantes y es necesario un cambio de leyes que conciencien sobre lo que son los animales. En este sentido, desde el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 liderado por Ione Belarra (Unidas Podemos) y la Dirección General de Derechos animales, el pasado 20 de abril se aprobó en el Congreso la admisión a trámite de la nueva ley que tiene por objeto modificar el estatus jurídico de los animales, que dejarán de ser considerados como cosas para pasar a ser seres sintientes. También es necesaria una reforma del Código Civil, en la cual ya se está trabajando y que pretende que tanto las penas de maltrato como abandono tengan una condena penal de hasta tres años e inhabilitación para la tenencia de animales, creando de esta forma una mayor protección para todos ellos.

Pero la realidad es que, pese a la necesidad de crear estas leyes, es necesaria la concienciación, y para ello desde los propios ayuntamientos se pueden llevar a cabo muchas iniciativas para luchar y combatir estas lacras, como por ejemplo el de Torres en Cantabria, que ha puesto en marcha una campaña contra el abandono que se inicia con la concienciación en los colegios, el de Zaragoza, que habilita un teléfono para poder denunciarlo, o el de Jerez, que pone en marcha un programa sobre adopción responsable.

Badalona no ha demostrado ningún interés por trabajar políticas de bienestar animal. Nos gobierna un partido político que defiende cosas como declarar las realas bien de interés cultural en Andalucía o dedicar más de 900.000 euros a los espectáculos taurinos en la Comunidad de Madrid.

La sociedad debe evolucionar. Tenemos que continuar implantando políticas progresistas que cuiden de nosotros mismos, de la naturaleza y de nuestros animales. Y es que, como dijo Gandhi, “la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que se trata a sus animales”.